Lavado, honey y natural: tres procesos, tres cafés distintos

Manos revolviendo cerezas de café rojas recién recogidas

Lavado, honey y natural son tres formas de quitarle la pulpa al grano de café, y cada una deja un café distinto. Puede ser el mismo árbol, la misma variedad, la misma ladera y la misma cosecha: si el proceso cambia, la taza cambia. Lo que los separa es el tiempo — cuántas horas fermenta y cuántos días se seca.

Para entenderlo hay que saber una cosa: el grano de café es la semilla de una fruta. La cereza tiene cáscara, pulpa dulce y una capa pegajosa llamada mucílago. Los tres procesos son tres decisiones sobre cuánto de esa dulzura se deja tocar la semilla, y por cuánto tiempo.

Manos revolviendo cerezas de café rojas recién recogidas
Lo primero es escoger: solo las rojas

Los tres, en una tabla

Proceso Qué se hace Fermentación Secado al sol
Lavado se despulpa y se lava antes de que el mucílago pase su dulzor 18 – 20 horas 3 – 4 días
Honey se seca con parte del mucílago puesto 36 horas 5 – 6 días
Natural la cereza entera, sin despulpar 80 horas 12 – 15 días

Los tiempos son los de la finca Villa Gloria, en Pijao. En otras fincas y a otras alturas cambian.

Dos manos escogiendo cerezas de café rojas y verdes sobre una mesa
Escoger a mano, una por una · foto del banco de Experiencia Cafetera en Pijao

Lavado: el más limpio

La cereza se despulpa y fermenta poco —entre 18 y 20 horas— y luego se lava. Se interrumpe la fermentación antes de que el mucílago le pase su dulzor al grano. Seca rápido, en 3 o 4 días.

El resultado es el café más limpio y más nítido de los tres: se nota la acidez, se nota la variedad, se nota la altura. Es el proceso que menos esconde — y por eso también el que más delata un error.

Despulpadora de manivela con granos de café saliendo por la boca
La despulpadora le quita a la cereza la cáscara · foto del banco de Experiencia Cafetera en Pijao

Honey: la miel pegada al grano

Aquí no se lava del todo. Se despulpa y se pone a secar con parte del mucílago todavía puesto. Esa capa pegajosa —que no tiene nada que ver con la miel de abejas, aunque le dé el nombre— fermenta más despacio, 36 horas, y seca en 5 o 6 días.

Da un café con más cuerpo y más dulzor que el lavado, sin llegar a la intensidad del natural. Es el punto medio, y es más delicado de lo que parece: el mucílago hay que vigilarlo.

Natural: la cereza entera

El proceso más antiguo y el más arriesgado. La cereza entera, sin despulpar, se pone al sol a secarse con toda su fruta encima. Fermenta 80 horas —cuatro veces más que el lavado— y tarda entre 12 y 15 días en secar, según el clima.

Es el más intenso de los tres y el que más depende del tiempo que haga. Dos semanas de secado son dos semanas en las que puede llover, y si llueve mal, se pierde el lote. Cuando sale bien, no se parece a ningún otro café.

Por qué el secado decide tanto

Todo el trabajo del año se puede arruinar en el secado. En Villa Gloria se seca al sol, en parabólicos —unos túneles cubiertos que dejan pasar la luz y protegen de la lluvia—, y hay que mover el grano para que seque parejo. Un grano mal secado se echa a perder en la bodega semanas después, cuando ya nadie está mirando.

Tres cafés de la misma mata que no se parecen. La diferencia entera está en cuántas horas fermenta y cuántos días ve el sol.

Si quieres ver los tres seguidos, están explicados uno al lado del otro en la página de trazabilidad.

Manos lavando café en un canalón de madera
El agua separa lo que sirve de lo que no